Diario

Diario, cap. XXV

La vida es eso que pasa mientras esperas al técnico del lavavajillas. Ya ves tú, para cuatro platos que utilizo yo no sé para que quiero ese cacharro, pero bueno, ya que lo tengo. Me tiene de los nervios, el tío, llevo esperándole toda la mañana, tenía que ir a buscar a mi madre al trabajo. Con el roscón de reyes en la garganta (porque sí señores, en mi casa ya se está comiendo roscón) he venido corriendo a la mía.

No encontraba aparcamiento porque están haciendo peatonal la zona donde yo vivo y no hay dios quien aparque. Gonzalo dice que soy muuuy negativa, pero vamos a ver, es que ¡no me sale una a derechas!

Llevo unos días que parece que me ha mirado un tuerto, como pollo sin cabeza, de aquí para allá y total ¡si yo no tengo prisa! es que no sé porque tengo que ir tan acelerada. Ésta vida loca… yo me quiero hacer del movimiento slow life, pero yo creo que con eso se nace, ¿o uno se hace?

¿Os he hablado alguna vez de Gonzalo? Nos conocimos por redes sociales hace un par de meses. Vive lejos, en Chile, pero gusta hablar con él. No sé lo que tiene la gente latina que parece que tiene más interiorizado lo del slow life (esotoy cayendo en tópicos?) pero él nunca se altera. Yo le ametrallo con mi estrés de enfermera que va perdiendo los zuecos por el camino y él es todo positivismo. No se lo he preguntado pero seguro que es de los que tarda tres veranos en tomarse una caña. Yo que soy bob esponja, no me duran ni cinco minutos. Pero quiero aprender a vivir más relajada, mas tranquila.

Marga dice que tengo muchos frentes abiertos, ¿pero que frentes? si yo no sé caminar d frente, voy en zig-zag, Le tengo que explicar a mi cerebro que la distancia más corta entre dos puntos en la línea recta. Eso si, nada de ir corriendo, que yo no llevo en mi el alma de runner, yo soy más de paseo por el monte y si me asfixio, pues llorar un rato mientras subo.

Y… es que llorar es muy sano ¿eh? hay que llorar y desahogarse, acompañarlo de una tableta de chocolate y café. Yo no soy de lágrima fácil, bueno no lo sé, porque lloro viendo el rey león y cuando era niña viendo el anuncio de tristón. ¿Alguien en la sala se acuerda de éste anuncio? Tristón solo tiene un amiguito…

 

Nunca llegué a tener uno… bueno ahora tengo a Han que es de carne y hueso y gracias a eso puedo superar mi trauma perruno. Pero si los reyes magos me quieren traer uno, yo encantada.

A veces pienso que en vez de tener 34 años tengo 12.

¡¡¡Que se pare el mundo que yo me bajoooooooo!!!

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