Diario

Diario, cap. XXIII

Yo no entiendo de alpinismo, no entiendo de escalada, ni entiendo de deportes de alto rendimiento. Intento entender de personas y de sentimientos. ¿Visteis ayer la entrevista que le hizo Risto Mejide a Edurne Pasaban? A mi, personalmente me dejó impactada.

Fue una entrevista tan sincera, tan transparente que creo que hasta el propio Risto se sorprendió de encontrar a una persona tan cálida en frente. Digo esto porque es la primera mujer que ha subido los catorce 8000, porque se va a escalar paredes de hielo a Los Alpes una Navidad y de repente algo se rompe dentro de ella.

La mujer fuerte, por lo menos en apariencia que tantos retos ha superado en su vida, se ve superada precisamente por su propias circunstancias. A los treinta y dos años cayó en una depresión que le hizo caer, pero consiguió salir, claro que si.

A veces la sociedad presiona, porque tienes cierta edad y te toca tener pareja, hijos o ser de determinada manera, pero creo que el encanto de las personas está en la diferencia. Personalmente también he conseguido objetivos y también he tenido que escuchar frases como: “deberías de estar contenta tienes una casa, tienes un coche” o “has escrito un libro y te lo van a publicar”, pero ¿es da eso realmente la felicidad? o ¿da realmente la felicidad tener pareja e hijos porque supuestamente toca? Pues no. Yo no sé cual es la fórmula de la felicidad porque sino seguramente no estaría escribiendo éstas líneas pero desde luego es algo que está en al aire y que se coge a bocanadas, a pequeños sorbos.

No se puede estar todo el día feliz, ni estar todos los días de buen humor y hay veces que se tienen crisis existenciales, a los 25, a los 30 o a los 34. Donde te paras y dices ¿bueno y ahora que? o ¿cual es mi objetivo? ¿dónde voy? y a lo mejor no hay que plantearse tantas preguntas y simplemente dejarse llevar, fluir, vivir y si estamos en plena crisis, aguantar el chaparrón como se pueda.

La salud mental está muy estigmatizada en ésta sociedad, si vas al psicólogo o a un psiquiatra porque lo necesitas, hay algunas personas con mentalidad del paleolítico que te pueden a llegar de tildar de “loca”. Pues no señores, personas como Edurne Pasaban, que ayer declaró que ha llegado a tomar su antidepresivo a 4800 metros de altura, hacen que esa estigmatización sea un poco más leve. Y es triste que si se la toma la vecina del quinto esté un poco tarada y si le la toma Edurne Pasaban, ayuda. Esto es una opinión completamente personal, porque ella en ningún momento dijo que fuese una heroína por pedir ayuda y tampoco por subir catorce ocho miles. Humilde fue un rato.

Y sé que estáis acostumbrados a leerme con humor, de risas pero creo que de vez en cuando hacer reflexiones un poco más allá, también está bien.

Si estás pasando mal momento, no te preocupes, yo también, pero saldremos adelante, no sé cuando ni como, pero encontraremos el camino.

Cada uno tiene su 8000 particular delante y debe subirlo poco a poco, quien quiera ayudar bienvenido sea, quien no, que se aparte.

Besos,

E.

1 comentario en “Diario, cap. XXIII”

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