Diario

Diario, cap. XXII

Aquí estoy esperando los paquetes dichosos que me quedan de llegar del Black Friday, llevo dos dias con miedo a salir de casa por si vienen y luego tenga que estar detrás de ellos el resto del día. Menos mal que hace un tiempo de perros y lo que me apetece es estar en casa calentita.

En otro orden de cosas, ¿viesteis el otro dia el programa en cuatro sobre las influencers? me meo de la risa, no conocia a ninguna!! Yo debo vivir en otra realidad paralela al “influencercismo” porque ya os digo que ni me sonaban.

Gente que se dedica a subir fotos, comentar, marcas que les agasajan con cosas bonitas… no se, tengo sentimientos encontrados. Yo como instagramer, confieso que claro que me importan los seguidores que tengo, pero mi cuenta tiene un fin. Va dirigido hacia algo que en unas semanas espero poder deciros y con un objetivo claro. Hasta que todo no esté atado tengo que limitarme a enseñar otras cosas que tambien son mis pasiones.

Yo me defino en mi perfil como enfermera (lo soy), como opositora (lo soy), como scrapera (lo intento) y como lectora (lo soy). Bueno, esas son las áreas que llenan mi vida. Ni estudio las 24h, ni hago nada 24h horas seguidas. Si estudiase tanto como el tiempo que invierto “cazando gamusinos” otro gallo me cantaba. Bueno, todavía no ha salido la convocatoria asi que tampoco siento la presión. Pero el otro día confieso que saqué los libros y todos.

Cuando tu subes fotos a instagram (hablo de mi) lo hago para intercambiar opiniones con otras usuarias (sobre todo me relaciono con chicas) y he descubierto muchos productos interesantes gracias a ellas. No sigo a cuentas grandes, ni a famosos, me dan un poco de pereza… realmente sigo a gente que me gusta lo que publica o que me llama la atención por algo.

Todo esto se empaña a veces cuando grandes marcas hacen campañas de publicidad a determinadas cuentas y las cuentas pequeñas se quejan. Lógico. Pero tenemos que entender que si la marca X regala algo a una cuenta con 20.000 seguidores es que por una lógica aplastante va a tener más visibilidad que una cuenta que tiene 1600 seguidores como es su caso.

Obviamente yo no aspiro a que nadie me regale nada, de momento, si puedo me lo compro y si no puedo, pues me deleito mirandolo y listo, tampoco se acaba el mundo.

Reconozco que es una red que se me atraganta un poco, creo que no consigo conectar con el público, pero no entiendo el porqué. Además es contradictorio porque lo que yo creo que más gusta es los pequeños videos que subo a “stories” y que la gente me escribe para decirme que le gustan, pero el tema fotos… ¡es que no sé que poner! yo fotos personales no subo, porque lo primero no es una cuenta personal y lo segundo porque no me gusta airear donde estoy cada momento. Yo os escribo si, cuando me apetece desde donde me apetece y quizá cuente cosas más intimas que decir donde estoy tomando un café y con quien, pero no es mi estilo. No sé, cuando yo estoy con alguien generalmente ignoro el movil, es mi momento, el momento que comparto con alguien.

Pues nada, eso es todo lo que tenía que contaros por hoy.

Sigo esperando a Correos express, a UPS y a MRW, creo que voy a hacer una fiesta con los tres, voy a poner una cafetera a hacer. Ya si eso os lo cuento por redes sociales 😛

Besos,

E.

1 comentario en “Diario, cap. XXII”

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