Diario

Diario, cap. XI

Mi persona. Yo no inventé esa expresión (no soy tan imaginativa). La escuché allá por la primera o segunda temporada de Anatomia de Grey junto con un vial de insulina al lado porque a veces la serie me parece tan hiperglucémica que hasta la he dejé de ver. Tampoco hace mucho favor que en la serie todo sea tan fácil, a pesar de los dramas, pero ya sabéis que como “love intestigator”, no me ayuda porque pinta un mundo un poco ficticeo. Que casualidad que todos los que se gustan, terminan juntos tarde o temprano, ¿vida real? No, no y no. Para que eso ocurra a veces se tienen que alinear los planetas, el puzzle tiene que encajar, hay que tener predisposición.

No pensaba yo que en mi camino iba a encontrar a una persona a la que denominarle “mi persona” pero, como dice el maldito tópico “cuando menos te lo esperas”. Así llegó él. No fue una cosa que planearamos ni forzáramos, simplemente surgió. No sé lo que es tener un hermano pequeño ya que soy la pequeña de mi casa, pero gracias a él he sabido lo que es. Alguien a quien proteger, al que no le importa que le proteja y al que le doy consejos de abuela cebolleta.

Con personalidad, porque a pesar de ser muy complaciente conmigo, tambien es disciplente, vamos que reacciona ante ciertas cosas y alguna vez me ha dicho “no intentes cambiarme”. Coño, he conseguido que me abraces cuando me ves y ¿no consigo que cambies tu maldita foto de perfil que pareces un macarra de tres al cuarto? y es que asi, es lo nuestro.

Amén Jesús a todo lo que yo digo sobre la enfermería, menos cuanto entra en bucle con un movimiento al más puro estilo 15M (lo siento M. te robo la expresión) y entonces empieza a reivindicar sus ideas, sus pensamientos, sus valores. Enfermería prepárate porque en un par de años vamos a tener un guerrero en nuestras filas y éste es de los que se queja con unos argumentos que te dejan pasmada, 22 años y con la cabeza más amueblada que mucha gente y no con mueles de Ikea, precisamente, éste los tiene a medida y de roble macizo.

El 21 hará un año que falta mi abuela María. La última que me quedaba. No la veía mucho, ni pasaba mucho tiempo con ella pero tampoco me hacía falta porque cada segundo que pasaba con ella estaba con los ojos rojillos de la emoción y los pelos como escarpias de lo que despertaba en mi. Le he contado secretos que nadie más sabía. Un día fui a su casa, estábamos solas y le digo “abuela… que me he enamorado pero es complicado”. Y como sabia mujer, forjada por la experiencia de la vida y sentada en tu eterno sillón que yo moría por tener y sentarme a leer en él, me aconsejó. Razón no le faltó.

El  21, se nos marchó. Lo normal en estos casos en cuanto a ritos funerarios se refiere, pero “mi persona” allá que fue a tomarse un café conmigo, con su mochila, sus pantalones cortos y su mochila. Sus ojos azules, que no son azules, son verdes, pero yo siempre digo que tiene los ojos azules y ya que no consigo que cambie la foto de perfil, a este le cambio el color de los ojos como que me llamo Erika.

Siempre está ahí, pero sobre todo el año pasado, que fue un año de auténtica mierda, estuvo ahí cogiéndome de la mano, mirándome con ternura y regañándome cuando lo he necesitado. Es mi compañero de monte, mi compañero de barranco (fisico y emocional) y compañero de camino.

— ¿Me dejas que publique ésto? – te digo

— Claro, a mi no me importa – me dices.

— ¿Me acompañas a hacer unas gestiones? – te pido.

— Claro, no tengo la mañana ocupada. – afirmas.

— ¿Me ayudas a vaciar el trastero? – le pido

— Sin problema. – sonríes.

Disciplente, fiel a sus principios:

— Nunca usará perfume caro

— Nunca tendrá más de dos pares de zapatillas

— Nunca tirará una camiseta por mucho que se lo pida

— Nunca cambiará de móvil por mucho que le diga el suyo es una mierda.

— Nunca me traerá un regalo de sus vacaciones, ni me hará uno para mi cumpleaños ni para navidad.

— Nunca hará cosas de las que él está convencido por mucho que le argumente.

El mes que viene se marcha unos kilometros lejos de mi, a seguir formándose, y cuando le digo que si vamos a hacer videollamadas cuando necesite verle, me dice que no, pero yo sé que  si.

Mi persona, mi melli, the one.

20626347_1344460098985303_5456289981179574754_o

Foto: Jon Anzola

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s