Diario

Diario, cap. X

Odio los domingos, pero los domingos por la tarde los odio con todo mi ser. Además la tele tiene la simpatía de ofrecernos un bodrio continuo de programación. No, no tengo Netflix, pago tele por cable y lo que dan es igual que las del TDT, es que ni la tele de pago se molesta en poner nada los domingos. ¿Qué se supone que hace la gente los domingos por la tarde?

Cuando era pequeña hacía los deberes, pues si, a última hora (así que si eres menor y estás leyendo esto debes de saber que los deberes no se dejan para última hora). Cuando era adolescente pasaba el día tirada en el sofá queriéndome morir si había salido y tenía resaca (si eres menor, no bebas que las resacas son muy malas y tengas la edad que tengas, si bebes no conduzcas y si no ves… ¡ni se te ocurra!). Cuando era joven (más joven) y tenía que estudiar, era el día de descanso pero como siempre iba con retraso aprovechaba para recuperar cosas que tenía pendientes.

Estudiar… toda la vida estudiando, creo que no voy a soltar los libros hasta que agarre el bastón. Ayer las treintañeras estuvimos de debate estudiantil-existencial. Ya se sabe, una empieza hablando de oposiciones y termina hablando sobre ¿Qué he hecho en los últimos años de mi vida?

Y es que ayer, vinieron los chicos de la ambulancia a traernos un paciente y me dijeron que estaba A. coordinando. Ella estudió conmigo, allá por el 2004 (casi ná), así que le pedí a M. su teléfono y después de la sorpresa de que si que tal, que cuanto tiempo, que, que mierda de guardia (es que ayer tuve el honor de atender a una recua de gilipollas y tocapelotas que minaron mi moral un poco) y entonces es cuando vienen y la matan. Empezar a recordar viejos tiempos… cuando estudiábamos, que si fulanita había terminado la carrera diez años después, que si menganita no sabemos que fue de ella y así. Vamos, que nos pusimos como dos abuelas. Que si tienes pareja, ya te digo yo que no, que yo si, que tenemos planes de futuro me dice, ¡Que bien! le contesto, seguro que ahora están en el sofá viendo una peli en Netflix mientras yo os escribo teniendo de fondo C.S.I, oye, que no es “Narcos” pero hace el apaño. Anda, ahora dan un capítulo de Grissom, que bueno era el tío, hasta él ligo con una jovencita, era de cajón, aquí si no hay meneo amoroso las series no terminan de triunfar. Aquí se fraguó un amor entre dos cerebritos con una diferencia de edad de…. ¿20 años? pero no nos echemos las manos a la cabeza que el amor no tiene edad.

El amor… el amor… que bonito tema. Hablando de series y amor, me viene una palabra ala cabeza: Bones. Y es que hasta la rara de Bones ligó (y la Dra. Brennan es brillante pero más rara que un perro verde, a mi personalmente me cae bien). Ella es antropóloga forense y es que yo creo que en mi vida anterior fui antropóloga, me encanta indagar en la forma de pensar de las personas, sobre todo de los hombres (confieso) para ver si consigo entenderles, porque sino, voy a tener que contratar Netflix urgentemente para pasar los domingos por la tarde.

Entender que significa “te quiero pero como amiga”, “no es por tí, es por mi” que son las típicas pero ésta semana mis indagaciones me han llevado a una maravillosa frase “no compáginamos” y digo yo, ¿que significa eso?, que “no encajamos” pienso, me responden afirmativamente, Me gusta preguntar sobre situaciones ficticias y saber que contestarian y a veces hasta yo misma me llevo una sorpresa y de paso me informo de cosas que quiero saber, oye, que unos juegan a “apalabrados” y yo juego al  “love investigator”, yo pongo las reglas y cuando me aburro cierro el whatsapp y chis-pun.

Ah… que no encajamos… bueno, pues no sé, yo es que de ingeniería ando escasa, yo soy más de me gusta ésto, no me gusta lo otro e igual hay que dejar fluir las cosas para ver donde llegan. Pero resulta que no, que hay que hacer las cosas corriendo, me interesa si, bien, para adelante, “no encajamos” no, pues “hastaluegomaricarmen”. Se ha perdido la sensibilidad y el querer ahondar en las personas. No somos planos, somos tridimensionales, tenemos largo, ancho, profundidad e incluso a veces corazón. Pero yo soy una loca del amor, de éstas que vivían en otra época pasada, o igual soy de otro planeta, vaya usted a saber.

Lo que decía, los domingos son terroríficos, voy a ver si hago la comida para mañana, porque mañana es lunes, festivo, o sea mientras mucha gente disfruta del festivo, muchos otros trabajamos. Que de toda la vida es sabido y lo repito yo mucho, que el trabajo dignifica, y la nómina a final de mes más.

¡Qué dificil es ser treintañera!

1 comentario en “Diario, cap. X”

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