Diario

Querido diario:

Lleva, llevame en tu bicicleta, oye Carlos llevame en tu bicileta… pues asi me he levantado hoy con ese soniquete de Shakira que no para de martillearme!!

Voy a empezar el diario a lo Bridget Jones:

Peso: 75,4 kg

Cigarrillos: 10

Novios: pues aquí no sé que poner… dudo en tre 0 e infinito.

Nostalgia: un poquito.

Drama: 0

Los últimos puntos es para darle mi toque personal.

Todo empezó ayer. Resulta que ha sido el cumpleaños de Marta, una enfermera con la que trabajé allá por el año catapún. Trabajé con ella en la CVSS que hoy en día ya no existe. La novela, para las que os la habéis estado leyendo esta ambientada ahí. Sus uniformes eran así de feos y no ponerse calcetines blancos o medias de compresión era pecado mortal. Y yo me pegaba unas sudadas poniendome las medias de marras… porque no las hacen mas fáciles de poner? pues claro, me cansé y así tengo las piernas de verices. Pero la variz igual que la arruga, es bella, solo hay que saber llevarla con estilo.

Hablando de estilos… bueno, que yo trabajaba alli y en el turno de noche iba en chandal a trabajar (que si, que podeis gritar, y si saliese en la Cuore me pondrían un AAAAAARRRRGGG gigante al lado), pero para llegar, ponerme el uniforme, volver a casa y dormir no me iba a poner de tiros largos. Pero Marta si, y ese el recuerdo que tengo de ella. Voy a empezar por lo superficial (que triste lo mio) pero el recuerdo que tengo de ella es subida a sus estiletos (zapatos de tacón fino por si algún hombre se le ocurre leer ésto), sus labios rojos, pantalones pitillo y collar. Siempre collar. Ahora voy por dentro que es más interesante. Yo con Marta no coincidi mucho porque ella trabajaba en la cuarta planta y yo en la primera, cuando no me ponian de refuerzo y tenia que estar tomando tensiones a las 21:55 de la noche cuando yo lo único que quería era irme a mi casa a meter un yatekomo en el microondas y calcinarlo. Lo poco que estuve con ella, fue de esas personas que te dejan huella. Conectamos muy bien, bueno yo creo que ella conectaba con todo el mundo. Siempre alegre, siempre sonriente y dispuesta ayudar.

Llevaba un reloj colgado del cuello en color plata labrada con una cadena hasta la mitad del pecho y me pareció una idea estupenda. Si alguien podía ser #DUEinfluencer, esa era ella. Si en aquel entonces las redes sociales tuviesen tanto boom como ahora, Marta lo hubiese petado, fijo.

Que de cosas vivimos en aquellos meses, porque igual que llegué, yo me fui en seguida, en unos seis meses, pero ella se quedó. Tengo buen recuerdo de cuando estuve trabajando allí, el fumar a escondidas, el correr porque no llegabas a todos lados, las risas cargando medicación, los lloros mientras cargabas medicación. Porque tambien llorabamos, era un ambiente familiar y se compartía todo. Todas eramos jovenes (y lo seguimos siendo) y estabamos con las hormonas de aquella manera, asi que el amor se vivía con alegría y el desamor con alegría tambien, pero con alguna lágrima. Aquello parecía un (o por lo menos asi lo vivo yo en mi recuerdo) un consultorio matrimonial, que si me gusta fulanito (de fuera de la clinica porque chicos, no teniamos muchos) y me ha dicho esto o ha pasado ésto.

Viene a mi memoria “El médico” de Noah Gordon que me lo leí por aquel entonces y que a mi también me regalaron mi reloj de enfermera para colgarmelo, pero me lo regalaron acompañado de una frase más amarga, existe frase más amarga que “es que yo te quiero mucho, pero como amiga”? (topicazo y olé) , hombres del mundo para decir esa mierda de frase mejor calladitos. A mi me tocó que m pusiesen una caja verde delante con un reloj de plata precioso y cuando lo abrí… “pero sin malos entendidos ¿eh?” y ahora me río pero coño, que clase de frase es esa para dar un regalo? hasta donde yo sé regalar algo a alguien no implica nada, solo un detalle.  Y allí llegué yo, con mi reloj y se lo enseñe a Marta (igual no se acuerda) y le solté la frase mientras metía ClK en los sueros mientras se me empañaban las gafas y rodaban lágrimas como puños. Venga STOP. Ya os he contado la anectoda triste, sigamos con lo que ibamos.

Marta llevaba gafas o rojas o granates no me acuerdo muy bien. Hay que tener mucha personalidad para llevar unas gafas tan llamativas pero es que ella era y es pura luz! Que bien se portaba con todas las pobres pringadas que aterrizabamos allí con veintipocos y no sabíamos muy bien ni como hacer las cosas.

Y años despues, muchos años despues, de todos los insabores, despues de todos los momentos dulces (saliamos a comprar corissants a la pastelería California los domingos) está igual o más feliz que el día que la conocí. Porque ahora ya no es sólo Marta, ahora es Marta + Luken. Y cuando Luken sea mayor irá al BBK live mientras su madre lleva una minifalda de flores, sombrero y bolso de flecos y él irá vestido como le de la gana pero irá feliz,

Porque Marta fue, es y será, eso, luz en movimiento.

 

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